Descubrimiento de la obra
Descubrí esta obra hace 10 años durante el tiempo de Cuaresma a través del libro de J.F. Lavere, mientras estaba sumida en las tinieblas de una depresión severa. Habiendo leído solo unas pocas páginas, el deseo imperioso de leer la obra misma se impuso. Cuando la recibí, experimenté, para mi asombro, una alegría profunda. Cada vez que la leía, me sentía cautivada y atrapada. Era como si un rayo de luz viniera a iluminar mis tinieblas. El día de Pascua, Dios, a través de una experiencia mística, me otorgó la gracia de una conversión profunda y esta obra fue el instrumento.
Impacto en la fe
Para mí, esta obra ha sido el instrumento de mi encuentro con Jesús. ¿Cómo no enamorarse de Él al leerla? Me ha permitido entender de manera nueva, haciéndolos vivos y actuales, los Evangelios que escuchaba sin realmente comprender desde mi infancia. Cuando leo esta obra, estoy con Jesús, María, los apóstoles, vivo de alguna manera con ellos. Además de las enseñanzas de Jesús relatadas de manera mucho más detallada que en los Evangelios y que permiten captar sus aspectos a veces enigmáticos, son las situaciones de la vida cotidiana descritas las que son una fuente inagotable de enseñanza porque Jesús instruye tanto por su manera de ser como por su Palabra. Encuentro particularmente edificante la forma en que nos hace comprender con fuerza y claridad la doble naturaleza, humana y divina de Jesús, cuyas cualidades se manifiestan de manera sorprendente. Finalmente, esta obra me ha llevado a redescubrir el Antiguo Testamento y su estrecha relación con el Nuevo, así como a entender mejor el contexto histórico de la época.
Gracias recibidas
Ella nutre la contemplación y la meditación de la vida de Jesús y por ello, la oración (en particular del Rosario) y de la oración mental, así como me lleva a la acción, a poner en práctica las enseñanzas de Jesús. Las situaciones relatadas son tan numerosas que permiten el estudio profundo del ejemplo que nos da Jesús y es una verdadera guía para vivir la imitación de Jesús pero también de María. Leerla, releerla y meditarla ayuda a impregnarse siempre más del Espíritu de Jesús, además de que se encuentran tantas respuestas a los cuestionamientos doctrinales de nuestro tiempo. También encuentro que esta obra ayuda a recuperar el sentido de lo sagrado y a percibir toda la grandeza y el valor inconmensurable de los Sacramentos. Hoy, la Eucaristía y la adoración del Santísimo Sacramento están en el centro de mis días. El compromiso en la Iglesia con los catecúmenos, la organización de la adoración continua, así como la ayuda brindada a los más pobres son sus frutos y la lectura de la obra de Valtorta es uno de sus alimentos (¡después de la Biblia, obviamente!).
¿Qué le dirías a alguien que duda en descubrir esta obra?
Esta obra es un verdadero don de la Misericordia divina que no puede sino ayudarnos a nutrir nuestra fe y nuestro amor por Cristo y a vivirlo redescubriendo el sentido profundo de los Evangelios que ilumina. No se puede amar a Jesús sin conocerlo y cuanto más se le conoce, más se le ama, ¡y esta obra nos lo hace conocer de una manera notable!
Testimonio adicional
La riqueza y la densidad de esta obra es tal que es difícil hablar de ella en solo unas pocas palabras. Esta obra, que leo y releo casi a diario desde hace 10 años y de la cual comparto extractos con mis amigas del grupo de oración y mis ahijadas, es un alimento esencial de mi vida espiritual. También escucho en ella, desde el descubrimiento de los escritos de Luisa Piccarreta sobre la Divina Voluntad, ecos de esta Divina Voluntad.
Cada vez que la leo, me pone en presencia de Jesús y todas las partes de mi ser son movilizadas: espiritual, intelectual, emocional y afectiva. En los momentos de combates o de disturbios o incluso de gran sequedad, me ayuda a recuperar el equilibrio y a encontrar la Paz o el sentimiento de cercanía con Jesús. La contemplación de las escenas tan notablemente descritas impregna mi vida cotidiana y sus Palabras resuenan en mí constantemente. ¡Qué herramienta tan valiosa cuando se quiere responder al deseo ardiente de Jesús de compartir cada instante de nuestra vida con Él, y hacerlo cada vez más íntimamente!